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Herramienta

Niveles Lógicos

Los Niveles Lógicos son una herramienta de Robert Dilts, desarrollada a partir de ideas de Gregory Bateson. Ordenan la experiencia humana en seis niveles: entorno, conducta, capacidades, valores y creencias, identidad y pertenencia. El modelo ayuda a reconocer en qué nivel está un tema y dónde tiene que empezar un cambio para que se sostenga.

  • Patrones y creencias

Introducción

Cuando el propósito no se sostiene

Te propones algo, lo planeas bien, y a las dos semanas ya se acabó. Tal vez no faltaba el plan. Tal vez no encajaba con lo que es importante para ti, o con la imagen que tienes de ti.

Los Niveles Lógicos te ayudan a ordenar un tema: ¿se trata de las circunstancias, de lo que haces, de lo que sabes hacer, de tus creencias, de la pregunta de quién eres, o de algo más grande de lo que formas parte? Quien sabe dónde está un tema deja de buscar la solución en el lugar equivocado.

Profundización

De dónde viene el modelo

Robert Dilts, conocido por la PNL (Programación Neurolingüística), desarrolló los Niveles Lógicos a partir de un modelo de Gregory Bateson. También se llaman niveles neurológicos. Con ellos, Dilts describe en qué niveles se puede lograr un cambio, y sostiene que un cambio duradero tiene que tomar en cuenta todos los niveles.

Los seis niveles

Los niveles se construyen uno sobre otro, desde lo que se ve por fuera hasta lo que le da sentido a tu existencia. Cada uno tiene una pregunta guía.

  1. Entorno ¿Dónde, con quién, cuándo? Lugares, momentos, otras personas y tus relaciones con ellas: todas las condiciones que se pueden captar con los sentidos.
  2. Conducta ¿Qué hago exactamente? Todo lo que otras personas pueden observar en ti: lo que haces y dices, tu voz, tu expresión facial, tu postura.
  3. Capacidades ¿Cómo? ¿Qué sé hacer? Lo que has aprendido y a lo que puedes recurrir: habilidades, estrategias, también hábitos. Mucho de eso alguna vez fue desconocido y tuvo que dirigirse de forma consciente.
  4. Valores y creencias ¿Qué es importante para mí? Los valores son lo que te impulsa, por ejemplo la libertad, el amor o la seguridad. Las creencias son suposiciones que das por ciertas, casi siempre sin haberlas revisado nunca. Algunas te sostienen, otras te frenan, y unas y otras actúan todo el tiempo.
  5. Identidad ¿Quién soy? Tu autoimagen: cómo te ves y qué roles vives, por ejemplo como madre, como amigo, como alguien con curiosidad.
  6. Pertenencia ¿De qué algo más grande formo parte? El todo con el que te sientes en conexión: una comunidad, una filosofía de vida, una fe, una misión. Este nivel da sentido. También se le llama espiritualidad o visión.

Dónde está un tema

Si una frase pertenece a un nivel o a otro, muchas veces ya se nota en el lenguaje. Los ejemplos son a propósito cotidianos.

Nivel Pregunta guía Así puede sonar
Entorno ¿Dónde, con quién, cuándo? “En este departamento no logro descansar.”
Conducta ¿Qué hago exactamente? “En las noches siempre acabo frente a la pantalla.”
Capacidades ¿Cómo? ¿Qué sé hacer? “No sé decir que no.”
Valores y creencias ¿Qué es importante para mí? “Quien dice que no es egoísta.”
Identidad ¿Quién soy? “Es que yo no soy alguien que se impone.”
Pertenencia ¿De qué algo más grande formo parte? “En mi familia siempre se pensó primero en los demás.”

La pregunta guía ayuda a ubicar: ¿la frase describe lo que pasa, lo que alguien sabe hacer, lo que alguien cree, o quién es alguien?

Los niveles superiores organizan los inferiores

Según Dilts, cada nivel organiza la información del nivel que está debajo. Tus valores determinan qué capacidades aprendes. Tu autoimagen determina qué valores vives. De ahí se siguen dos observaciones:

Cambio desde abajo

Un entorno nuevo o una conducta nueva no necesariamente repercute hacia arriba. El propósito muchas veces se queda en la superficie.

Cambio desde arriba

Lo que cambia en un nivel superior por lo general repercute en los inferiores. Entre más alto el nivel, mayor la influencia.

Un cambio de conducta se sostiene cuando también cambian los niveles que están encima. Las creencias tienen aquí un lugar especial: actúan en todos los niveles.

Una solución rara vez funciona si empieza en un nivel distinto al del tema.

Un propósito en el nivel equivocado

Alguien quiere tener más tiempo para sus amistades y anota noches fijas en el calendario. Es una solución en el nivel del entorno y de la conducta. Aun así, una y otra vez cancela esas noches. En la conversación aparece una creencia: “Quien se toma tiempo para sí deja colgados a los demás.” Mientras esa frase valga, cualquier anotación en el calendario pierde frente a ella.

Cuando todos los niveles encajan

Cuando los niveles coinciden, una persona se percibe congruente: lo que dices, lo que haces, lo que es importante para ti y quien quieres ser apuntan en la misma dirección. En inglés se dice “walk the talk”. Cuando no encajan, muchas veces otras personas lo perciben antes de que tú te des cuenta: las palabras dicen que sí, la voz dice que no.

Por eso el trabajo con los niveles también se llama Alignment, alineación. No se trata de “reparar” un nivel, sino de que vuelvan a actuar en conjunto.

Aplicaciones

El modelo es versátil. Las siguientes aplicaciones vienen de la práctica de la PNL y del trabajo con The Work.

Cambiar una conducta: Alignment a través de los niveles

A veces haces algo una y otra vez aunque no quieras. El Alignment parte de que detrás de cada conducta hay una intención positiva y de que ya llevas dentro los recursos para un cambio. El camino sube por los niveles y vuelve a bajar. Muchas veces se ponen tarjetas en el piso y pasas de un nivel a otro.

  1. Captar la situación En los niveles inferiores describes la situación tal como es: ¿dónde estás, con quién? ¿Qué haces exactamente? ¿Qué capacidades usas en eso? También en la conducta no deseada hay capacidades.
  2. Encontrar la intención En el nivel de los valores te preguntas: ¿qué quieres lograr o evitar con eso? ¿Qué es tan importante para ti que lo haces así?
  3. Como si En los niveles superiores haces como si ya hubieras logrado lo que deseas. ¿Quién eres entonces? ¿Qué imagen o símbolo encaja? ¿Con qué todo más grande te sientes en conexión?
  4. De regreso con el nuevo sentimiento Vuelves a bajar por los niveles y te llevas el sentimiento contigo. ¿Qué cambia en tus valores, en tus capacidades, en tu conducta? ¿Y cómo percibes ahora el entorno?

Los recursos se reúnen arriba y actúan al bajar. No es la razón la que encuentra la solución, sino la vivencia en cada nivel.

Decir que sí a todo

Alguien les dice que sí a todo a sus amistades y a su familia, y después se queda sin energía. En el nivel de los valores aparece la intención: pertenecer, caer bien. Como creencia suena así: “Si digo que sí a todo, voy a caer bien.” En los niveles superiores, la persona encuentra una imagen para sí, por ejemplo un árbol que está firme y aun así da sombra. Al bajar, algo cambia: caer bien sigue siendo importante, pero ya no depende del sí.

Ubicar creencias en los niveles

Las creencias muchas veces conectan dos niveles entre sí: una conducta con un valor. Su forma es entonces: “Si yo [conducta], entonces [valor].” Por ejemplo: “Si me contengo, estoy a salvo.” Esas frases se pueden revisar con las cuatro preguntas de The Work. ¿Es verdad esa relación? ¿Puedes saber con absoluta certeza que lo es? ¿Cómo te comportas cuando la crees? ¿Quién serías si nunca hubieras unido esa conducta con ese valor?

Después, la inversión, la nueva frase, se vive en los niveles de la identidad y de la pertenencia, y desde ahí se lleva de regreso hasta el entorno. Más al respecto en Trabajar las creencias con The Work.

Afinar una meta

Sabes lo que quieres, pero la imagen todavía es pálida. Definir la meta a través de los niveles llena ese hueco. Primero formulas la meta de forma breve y concreta. Luego subes por los niveles como si ya estuvieras ahí:

  1. ¿Dónde estás, con quién?
  2. ¿Qué haces?
  3. ¿Qué capacidades usas?
  4. ¿Para qué? ¿Qué es importante para ti en eso?
  5. ¿Quién eres cuando haces eso?
  6. ¿A quién perteneces?

Al llegar arriba, muchas veces surge una imagen, un símbolo o una metáfora. Con esa imagen vuelves a bajar por los niveles, uno por uno, y observas: ¿cómo cambió tu meta? ¿Qué es distinto ahora? Al final, la mirada va hacia adelante: ¿cuándo das el primer paso?

Lo importante es no solo reunir respuestas en cada nivel, sino recursos: ¿qué te sostiene aquí?

Aprender un idioma nuevo

Alguien quiere aprender español. En los niveles inferiores todo está claro: curso, horarios, vocabulario. En el nivel de los valores aparece algo que antes no estaba a la vista: se trata de conexión, de conversaciones con personas importantes. En el nivel de la identidad, de pronto ya no es “Estoy aprendiendo español”, sino “Soy alguien que se abre a los demás”. La meta sigue siendo la misma, pero ahora tiene peso.

El mismo procedimiento ayuda a revisar una meta: si algo se atora en un nivel, por ejemplo porque contradice tu autoimagen, aquí se nota antes de que inviertas meses.

Hacia arriba, hacia abajo, hacia el lado: chunking

Los niveles invitan a tres movimientos:

  • Chunking up Ampliar, con preguntas como: ¿para qué? ¿Qué es especialmente importante de esto? ¿De qué es un ejemplo? Así pasas de lo concreto a aquello de lo que en realidad se trata.
  • Chunking down Concretar: ¿cómo exactamente? Así, de una gran intención surge un siguiente paso.
  • Chunking lateral Quedarte en el mismo nivel y cambiar de dirección a través de una metáfora: ¿cómo sería esto para un jardinero, un marinero, un niño?

Cuando te atoras, muchas veces ayuda cambiar de dirección. Quien se pierde en los detalles pregunta por el para qué. Quien da vueltas en palabras grandes pregunta: ¿cómo exactamente, y qué significa eso mañana en la mañana?

Escuchar el lenguaje

Los niveles afinan el oído, para tus propias frases y para las de otras personas. Dos frases que suenan parecido están en niveles distintos:

Capacidad

“No puedo hacerlo.” Algo todavía falta, y se puede aprender.

Identidad

“Yo no soy así.” Aquí se trata de la autoimagen. Practicar por sí solo cambia poco.

Quien escucha en qué nivel se dice una frase puede responder en el mismo nivel o elegir a propósito otro. Un “Yo no soy así” a veces se puede bajar un nivel: “¿Qué es exactamente lo que todavía no sabes hacer?”

Retroalimentación en el nivel correcto

Entre los presupuestos de la PNL está este: la conducta de una persona no es su personalidad. Todo ser humano tiene valor; lo único cuestionable, si acaso, es si una conducta es adecuada. Para la retroalimentación esto significa: la crítica corresponde al nivel de la conducta, no al de la identidad.

Apuntando a la identidad

“No eres confiable.”

Quedándose en la conducta

“Hoy llegaste veinte minutos más tarde de lo que quedamos.”

La primera frase golpea a la persona e invita a defenderse. La segunda describe lo que pasó y deja espacio para una conversación. El reconocimiento, en cambio, puede apuntar más alto sin problema: “Eres una persona con la que se puede contar” fortalece la autoimagen.

Autorreflexión: niveles, tiempo y perspectiva

Los niveles se pueden combinar con el tiempo y con distintas perspectivas. De ahí surge una especie de cubo: en cada nivel puedes mirar el pasado, el presente y el futuro, y eso desde tu propia perspectiva, desde la de otra persona y desde fuera, como observador.

Para la autorreflexión muchas veces bastan pocas preguntas: ¿en qué nivel está lo que me ocupa ahora? ¿Cómo era antes en este nivel, cómo será? ¿Cómo lo vería alguien cercano a mí? Así también se puede fortalecer la autoimagen: un formato de PNL lleva varias cualidades del yo, como la autopercepción, la autoestima y la confianza en uno mismo, una tras otra por todos los niveles.

Una noche después de una pelea

Después de una pelea con tu hermano, te preguntas: ¿fue por el entorno, la fiesta familiar llena de gente? ¿Por la conducta, por una frase demasiado dura? ¿O tocó algo más profundo, por ejemplo el valor de la justicia o la imagen que tienes de ti como hermana mayor? Muchas veces ya se aclara mucho cuando nombras el nivel.

Malentendidos frecuentes

  • “Los niveles están comprobados científicamente.” Dilts se basa en los tipos lógicos del aprendizaje de Bateson. En el debate especializado se critica que los niveles no forman una jerarquía lógica en el sentido de Bateson y que no están comprobados empíricamente. El modelo es útil como ayuda para ordenar, no como conocimiento comprobado.
  • “Más alto es mejor.” Todos los niveles hacen falta. Algunos problemas sí se pueden resolver con otro entorno o con una capacidad nueva.
  • “Todo tema tiene que llegar hasta arriba.” A veces basta un cambio pequeño en el nivel correcto. Lo decisivo es dar con el nivel en el que está el tema.
  • “Todo lo importante está en los niveles.” Las necesidades no aparecen en los niveles, como tampoco los sentimientos o el cuerpo como nivel propio. El modelo muestra una parte.

Los Niveles Lógicos son una herramienta para ordenar y alinear, no una medida del valor de una persona. En crisis agudas o enfermedades, el acompañamiento debe ponerse en manos de profesionales de la medicina o la psicología.

Ideas clave

  • Cada nivel organiza el que está debajo. Por lo general, los cambios en los niveles superiores repercuten hacia abajo; al revés, no necesariamente.
  • Una solución rara vez funciona si empieza en un nivel distinto al del tema mismo.
  • Una conducta no es la persona. Quien distingue esto puede ser claro sin herir.

Para profundizar

Libros

  • Robert Dilts: From Coach to Awakener, 2003.